Hablamos con Juan Carlos García, “Funkyvision”, diseñador visual que redefine el collage contemporáneo. A través de una estética retro-futurista, transforma archivos históricos y cultura pop en “mini universos” surrealistas cargados de optimismo y color.
Su estilo se define por la recontextualización de lo antiguo para crear algo nuevo. ¿Qué criterio sigue para seleccionar esos archivos históricos y darles una segunda vida?
Mi criterio es puramente intuitivo y emocional; busco imágenes que tengan una “chispa” de narrativa latente. Me atraen los archivos que poseen una estética icónica pero que, al ser extraídos de su contexto original, adquieren una vulnerabilidad que me permite jugar con ellos. Busco el contraste: una figura de los años 50 en un entorno galáctico o un objeto cotidiano convertido en un tótem surrealista. El objetivo es que el espectador reconozca el elemento antiguo, pero se sorprenda por la nueva historia que está contando.
Sus obras desprenden un aire retro, mientras son creadas con herramientas digitales. ¿Cómo consigue esa estética que mira tanto al pasado como al futuro?
Es un equilibrio entre la precisión del software y la imperfección de lo analógico. Aunque trabajo en digital, me obsesiona la textura: incorporo grano, desgastes y paletas de color que evocan la imprenta del siglo pasado. El “futuro” lo aporta la composición y la libertad que me da la herramienta digital para crear escenarios imposibles. Es como si usara tecnología de hoy para construir los sueños que la gente tenía sobre el mañana hace setenta años. Es una especie de “nostalgia del futuro”.

La exposición en Amàre Hotels apuesta por resignificar los espacios. ¿De qué manera sus composiciones pueden alterar la percepción habitual que tiene el huésped de las zonas comunes?
Los hoteles suelen ser lugares de paso, funcionales. Mi intención es que mis collages actúen como “ventanas” o portales. Quiero que el huésped, al caminar por un pasillo o estar en el lobby, se detenga y salga por un momento de su rutina de viaje. Al introducir estos mini universos surrealistas, el espacio deja de ser solo una zona común para convertirse en un lugar de descubrimiento. Intento que el arte de Funkyvision rompa la linealidad del entorno con una explosión de color y fantasía.
Al pasar del diseño clásico a estos escenarios oníricos, ¿qué emoción espera provocar en quien visite la exposición de Amàre Art?
Fundamentalmente, quiero provocar asombro y optimismo. Venimos del diseño clásico donde “la forma sigue a la función”, pero en estos escenarios oníricos, la forma sigue al deseo y a la imaginación. Espero que el visitante sienta una desconexión positiva con la realidad; que sonría ante lo absurdo y se sienta invitado a explorar esos mundos donde todo es posible. Si logro que alguien se quede mirando una obra y se sienta un poco más ligero y alegre, el objetivo está cumplido.